| A L.·. G.·. D.·. G.·.
A.·. D.·. U.·.
L.·. I.·. F.·.
V.·. M.·. y QQ.·. HH.·.
en vuestros Grados y Cualidades:
Un trocito de historia que nunca se contó
INTRODUCCIÓN
Hoy nos toca hablar de nuestra querida y respetable
logia Obreros de Hiram porque estamos aquí reunidos para
celebrar nuestro 25 aniversario, y que mejor forma de hacerlo que
contar aquellas cosas que acontecieron y que forman parte aún
del argumento principal que ha conducido nuestra aventura masónica
hasta llegar a nuestros días. Oportunamente se brinda esta
ocasión porque ya solo quedamos dos testigos presenciales
de aquella parte de historia que quiero narrar: el QH. Antonio Oliva
y yo mismo.
No voy a poder evitar, al hablaros, confundirme,
tanto para lo bueno como para lo malo, con el propio devenir de
nuestra querida logia, porque durante 20 años he permanecido
activo en ella y con una asiduidad solo interrumpida cuando algún
otro deber masónico o familiar inexcusable me lo impedía.
Por esta razón, para mí, esta celebración de
hoy también representa, en cierta forma, una rendición
de cuentas. Lo mismo, supongo, le ocurrirá al QH. Antonio
Oliva. Y también, de alguna manera, sentirán algo
parecido aquellos QQHH. que tanto contribuyeron al fortalecimiento
de nuestro taller pero que ya no están con nosotros porque
pudieron levantar su propio proyecto al Oriente de San Roque. Hoy,
me congratulo al ver que algunos han acudido a la cita con su logia;
no puedo por menos que resaltar la influencia y el valioso aporte
que suponía para la logia contar con un H. como Arturo Martínez
Holgado, o la sabiduría y experiencia humana del H. Ricardo
Torres. Gracias a él, tuvimos nuestro primer juego de mesas
y el ara que aún conservamos. O la generosidad y humanidad
del H. Francisco Serrano, que hizo con sus propias manos, y donó
al taller la espada flamígera que aún utilizamos.
Y muchos otros que no menciono por no alargar excesivamente esta
plancha.
El relato de la etapa constitutiva, que duró
unos cuatro años, ya se encuentra publicado en nuestra página
Web y, por lo tanto, no voy a insistir en este periodo. Ese texto
fue redactado por el H. Pierre Barrera, uno de los dos promotores
que hicieron posible la existencia de Obreros de Hiram al Oriente
de Sevilla. El H. Pierre, junto con el otro promotor y fundador,
el H. José Ramos, ambos ya en el Oriente Eterno, son los
verdaderos artífices de este proyecto masónico que
hoy cumple 25 años y desde aquí quiero rendirles merecido
homenaje. Todos los demás que hemos llegado después
nos hemos subido a un tren que ya estaba en marcha.
Arranca, pues, mi relato a partir del momento en
que tuvimos por primera vez un local fijo, en la calle Luna. Ya
habían pasado 4 años desde su constitución
pero aún teníamos dificultades para reunir el quórum
suficiente para abrir los trabajos.
EMERGENCIA DE UN PROYECTO
Tenemos que recordar que esta logia se constituye
en 1985 bajo los auspicios de la regular Gran Logia de España
y, hasta 1993, permanece en dicha Obediencia. Por aquel entonces,
la GLE solo llevaba 3 años de existencia en nuestro suelo.
La precariedad era el rasgo dominante en todas las cuestiones básicas.
Los rituales que teníamos eran fotocopias ilegibles de antiguos
rituales del Grande Oriente Español. Los cursos de instrucción
no existían y nuestras únicas fuentes para la recuperación
de la tradición perdida, eran aquellos hermanos que procedían
del exilio, como el H. José Ramos Fernández, que venía
de Brasil, u otros que, por viajar frecuentemente al extranjero
y visitar allí otras logias, traían siempre anécdotas
sobre los usos y costumbres de aquellos Orientes; este era el caso
del H. Pierre Barrera, cuya profesión le obligaba a viajar
por todo el mundo; dominaba varios idiomas y tenía unas habilidades
sociales, una confianza en sí mismo, un saber hacer y una
simpatía natural que lo convertían en un líder
nato jovial, generoso y laborioso.
Nuestra logia dependía de la Gran Logia
Provincial de Andalucía con sede en Torremolinos. El Gran
Maestro Provincial dirigía su provincia con mano de hierro
y poco celo en la observancia de los principios masónicos.
Un masón libre en una logia libre era para él un llamamiento
a la revuelta. Su política estaba totalmente alineada con
la del Gran Maestro cuya principal preocupación era construir
una Obediencia que cumpliera escrupulosamente con los requisitos
de regularidad que exigía la Gran Logia Unida de Inglaterra.
Requisitos que tenían que ver con las formas pero nada con
el fondo. Se podía hablar de beneficencia, de negocios, de
poesía; pero no de ética o de filosofía porque
esos temas siempre conducían a la política o a la
religión y este había sido el gran pecado de nuestros
antepasados masones de la República.
Como es sabido, el principal contingente de HH.
en la GLE lo constituían HH. extranjeros jubilados o residentes
en España, sobre todo en las zonas turísticas. Nuestra
logia acudía puntualmente a las tenidas de la Gran Logia
Provincial y a veces asistíamos también a trabajos
de alguna de las logias de HH. ingleses, franceses o suecos, que
utilizaban el mismo taller, en un salón enorme de un hotel
en Torremolinos. Ver trabajar a estos HH. ingleses o suecos era
una verdadera delicia. Cortesía, precisión, sonrisas,
conocimiento del rito sin necesidad de ritual, etc. , todo fluía
con una naturalidad pasmosa. Y lo curioso es que, cuando pasábamos
al ágape, seguían exhibiendo ese talante afable, disponible,
cercano que convertía esos momentos de convivencia en un
ejemplo práctico de cómo tenían que darse las
relaciones humanas entre masones.
EL COMPROMISO DE SER MASÓN
300 años de Masonería y nosotros
teníamos la impresión de necesitar construir nuestra
logia partiendo de cero. Solo contábamos con nuestro entusiasmo,
con nuestros ideales ilustrados, la razón en una mano y el
corazón en la otra. Nuestro entorno masónico no nos
ofrecía nada salvo ese ejemplo de nuestros HH. ingleses como
muestra del producto a conseguir en cuanto a los aspectos convivenciales
y la atmósfera que debía reinar entre los HH. Lo que
veíamos en la Masonería que la GLE estaba poniendo
en pie no podía ser más contrario a esta visión
idealizada que traíamos la mayoría de los HH que constituíamos
el taller. Nosotros concebíamos la vía iniciática
como un compromiso hacia el ser humano. Individualmente, el masón
podía permanecer en el anonimato y el trabajo en logia debía
quedar celosamente a cubierto; pero la Institución debía
explicarse ante la sociedad, declarar su existencia, sus principios,
sus finalidades y aclarar con que medios las perseguía. Además,
era imprescindible que hubiera un producto o un comportamiento que
trascendiera a la sociedad y que diera fe de nuestros discursos.
Con estas ideas en la cabeza emprendimos una serie de iniciativas
de las que os cuento algunas:
* El H. Pierre organizó un ciclo de conferencias
sobre Masonería en el Ateneo de Sevilla, con la participación
de José Antonio Ferrer Benimeli, Espinar Lafuente, Arturo
Martínez Holgado y otros. Los salones estaban a rebosar y
la prensa se hizo eco. Fue la primera vez que sentí vergüenza
ante la pregunta del público con respecto a la ausencia de
la mujer en las logias. Le tocó a Espinar Lafuente contestar
y no se le ocurrió decir otra cosa que: Es que la mujer
ya es perfecta y no necesita ningún camino de perfeccionamiento
.
A los pocos días, el H. Pierre recibió una dura plancha
de reprimenda del mismísimo Gran Maestro.
* Presentamos nuestros respetos al alcalde de
Sevilla, a la sazón, Manuel del Valle. Era una formalidad
que nos parecía natural y necesaria. La acogida fue estupenda
y sirvió para empezar a perder los complejos.
* Ya había tenido tiempo de analizar el
panorama masónico que me rodeaba. El foso que había
entre este y una masonería que fuera coherente con los principios
y valores que se proclamaban sin empacho era tan evidente que me
hizo concebir mi primera plancha con el pretencioso título
Masonería especulativa versus Masonería trascendente
y hacía en ella una crítica a una Masonería
no comprometida, que veía pasar el mundo por la ventana de
su cómodo salón.
* Pero, sin duda, el trabajo más emblemático
del espíritu que nos animaba fue un anteproyecto para la
creación de unas escuelas internacionales para el desarrollo.
Idea ambiciosa que conllevaba la revisión de los criterios
de desarrollo. Tradujimos el documento al francés y al inglés
y el propio autor del documento, el QH. Arturo Martínez,
(Dr. en economía del desarrollo, dicho sea de paso) lo entregó
en mano al GM, explicándole que no pretendíamos que
la GLE se hiciera cargo de su desarrollo, pero sí que lo
trasladara a las instancias masónicas adecuadas. El desprecio
fue absoluto.
* Cuando ya teníamos el local de la calle
Albaida, los HH. de nuestra logia que procedían del Campo
de Gibraltar eran bastante numerosos. Gracias a estos nos invitaron
a participar en unas mesas redondas sobre Masonería que se
tendrían en La Línea primero y después en Algeciras.
Estas actividades fueron, naturalmente, anunciadas al Gran Maestro
Provincial. A la vuelta de la última, nos encontramos con
un telegrama del GMP que decía textualmente:
"OS COMUNICO QUE EN APLICACION DEL
ARTICULO 30 Y PARRAFO E) DEL 44 DE LA CONSTITUCION NO PROCEDE INTERVENCION
HH. EN CONFERENCIA ANUNCIADA HOY EN ALGECIRAS ADVIRTIENDOOS SOBRE
RESPONSABILIDAD FRAT. SALUDOS".
Automáticamente, escribimos una carta durísima
que tuvo el efecto de provocar nuestra suspensión de derechos
masónicos a todos los maestros, con lo cual la logia tuvo
que paralizar sus actividades. Después de dos retractos se
nos levantó la suspensión y en la primera tenida que
tuvimos, convocada para la ocasión, por unanimidad, pedimos
todos nuestra plancha de quite. Pusimos a disposición de
la GLP nuestros archivos, tesorería, enseres y joyas. Solo
se hicieron cargo de los libros y el dinero y el resto nos lo dejaron
porque era demasiado embarazoso venir a recogerlo.
Así, nos convertimos en una logia salvaje,
trabajando bajo los auspicios de la Bóveda Celeste. Desde
luego, no hubiésemos dado este paso de no haber tenido claro
qué tipo de masonería queríamos practicar.
Nosotros queríamos una masonería comprometida, mixta
y espiritualmente enriquecedora. Nuestro proyecto, simplemente,
no cabía en la Gran Logia de España. Os transcribo
aquí el último párrafo de la plancha con la
que contestábamos a su telegrama antes citado, para que veáis
que no es una impresión que yo tenga ahora, sino algo que
se masticaba en aquellos momentos:
La tercera razón, no es una razón,
es una impresión, una triste impresión que tenemos
en nuestro taller de vernos siempre perseguidos en lugar de acogidos,
criticados en lugar de estimulados, maniatados en lugar de ayudados,
acusados en vez de escuchados, ignorados en vez de considerados.
No quiero ahora entrar en enumerar los hechos concretos que nos
hacen tener esta sensación, pero los hay y graves, y el que
hoy nos ocupa viene a inscribirse dentro de la misma trayectoria.
Tampoco quiero especular sobre las posibles intenciones más
o menos concientes de esa G.L.P. para mantener con nuestra logia
esta actitud, pues no quiero que cristalicen en la mente de nadie
ideas que quizás no fueran exactas. Solo deseo que consideres
con el debido interés lo que te manifiesto porque lo que
te puedo asegurar es que nuestro taller anhela vivamente sentirse
integrado no solo de derecho sino también de hecho en la
familia masónica andaluza, española e internacional.
Son muchas las energías que hacen falta para desarrollar
la responsabilidad masónica tanto a nivel particular como
colectivo para que las desperdiciemos en diatribas internas.
Nada más consumar el acto de segregación,
sentimos la fría hoja de la guillotina que nos acababa de
separar de la masonería universal, no solo de la GLE. Ya
no podríamos iniciar a nadie sin vulnerar principios iniciáticos
importantes. Y que es una logia si no puede hacer masones. Había
que ponerse en marcha rápidamente para integrarnos en una
Obediencia. Eso hicimos; nombramos una comisión para entrevistarse
con las diferentes opciones que ofrecía la masonería
en España y, finalmente, tomamos contacto con la GLSE. El
propio Gran Maestro, Roger Leveder, vino a reunirse con el conjunto
de Maestros de la Logia y nos aplomamos mutuamente, por decirlo
de alguna forma. Nosotros llevábamos una batería de
18 preguntas:
* ¿Que entidad tiene la G:.L:.S:. en España?
* ¿Como están en Andalucía?
* ¿Cuantas Logias activas?
* ¿Cuantos miembros activos?
* ¿Que grado de reconocimiento internacional tienen?
* ¿Que estructura orgánica tienen?
* ¿Como eligen a sus cargos, a todos los niveles?
* ¿Tienen acuerdo con algún Supremo Consejo de Grado
33?
* ¿Se nos reconocerían nuestros grados respectivos?
* ¿Hasta que niveles trabajan?
* ¿Que garantías de justicia se recogen en su Constitución?
* ¿Se garantizan todos los derechos básicos que la
Constitución Española otorga al individuo?
* ¿Podemos hacer conferencias y artículos a título
personal?
* ¿Y como Logia?
* ¿Podemos, como Logia presentarnos a las autoridades?
* ¿Podríamos utilizar los mismos mandiles y joyas?
* ¿Cuales son las tarifas: Capitaciones, Derechos iniciación,
etc.?
* ¿Cuales son las razones por las que se fue Rafael Vilaplana?
Ambas partes quedamos satisfechas e inmediatamente
nos intercambiamos todos los documentos necesarios para la obtención
de la carta patente, primero provisional y después definitiva
como establecen nuestros RRGG.
Algunas cosas nos habían quedado claras
después de sufrir estas experiencias tan abrumadoras:
* Tenemos que buscar una coherencia entre lo que
se predica y lo que se hace. Vivir contradiciendo los principios
que aceptamos solo teóricamente, se hace, a la larga, insostenible.
* Tenemos que defender la soberanía de
nuestra logia, pero comprender que aquella es posible porque se
sustenta en un régimen jurídico justo que debemos
respetar fielmente porque lo hemos acatado voluntariamente.
* Los Maestros de una Logia deben tener claro
en que espacio masónico se quieren situar y cuales son las
líneas maestras de su proyecto de logia.
* La logia no es un bunker ni la Obediencia un
mal menor. Si esto llega a ocurrir es porque la logia no se interesa
por asuntos que le afectan aunque estén fuera de sus muros,
porque Obediencia somos todos.
* El quehacer de una logia se tiene que centrar
en el enriquecimiento iniciático de sus miembros por una
parte, y la consecución de una utilidad social, cualquiera
que sea la índole del fruto, por otra.
* La logia debe formar a sus miembros para que
entiendan el alcance del método iniciático masónico,
para que puedan transmitirlo y para que desarrollen el sentido institucional
que conlleva la práctica de la masonería.
* En España, una logia debe contribuir
en su zona de influencia, en la medida de sus capacidades, a dar
a conocer en el mundo profano, lo que es la institución masónica,
cuales son sus principios, sus finalidades y sus métodos.
Esta responsabilidad de la logia debe realizarse con el consentimiento
de la Obediencia y esta debe procurar todos los medios y herramientas
posibles para facilitar esta tarea de comunicación con la
sociedad civil.
Concientes de estos principios, quisimos dejarlos
plasmados en nuestro emblema de logia con un lenguaje simbólico
y con el lema Poli ut adaequatur. Como veis, nuestro
logo no fue una ocurrencia más o menos curiosa y estética
sino que hay una historia detrás de él.
Desde que nos incorporamos a la GLSE, hemos intentado
atenernos a estos principios participando de manera activa, en el
plano obediencial, en las labores en las que creíamos que
podíamos ser útiles. Desde el año 1995 se vienen
impartiendo cursos de formación para aprendices y compañeros,
acumulando en esta tarea un valioso material y desarrollando un
sistema didáctico de fácil aplicación. Hemos
mantenido relaciones con las Universidades, con Ateneos y con centros
culturales en los que hemos podido dar charlas, exposiciones y mesas
redondas, para explicar el fenómeno masónico al público
y a los estudiantes. Participamos en la repatriación de los
restos del H. Diego Martínez Barrio y organizamos una tenida
fúnebre a la que fueron invitadas las autoridades. Hemos
estado permanentemente abiertos a los medios de comunicación
porque ellos son el único vehículo que puede hacer
posible la restauración de nuestra imagen en la sociedad.
Creemos sinceramente que en nuestra ciudad, la percepción
de nuestra institución se está normalizando. El objetivo
en este capítulo quedaría alcanzado cuando ningún
masón tenga que temer que se conozca su pertenencia a la
Masonería, porque entonces será un verdadero ejercicio
de libertad decirlo o no.
Dicen que no tenemos que olvidar nuestra historia
para no repetir nuestros errores, aunque yo creo que nuestros errores
tenemos que verlos en la reacción que causan nuestras acciones.
La revisión de nuestra historia es un ejercicio de hermenéutica
que debe ayudarnos a comprender las razones que han sustentado estas
acciones y este ha sido el sentido de esta plancha. Espero que os
haya servido para comprender mejor a nuestra querida logia.
Gracias por vuestra atención.
He dicho
José Luis Cobos
Primer Vigilante en funciones
Cámara de Apr.·. en Tenida Magna
de Celebración del 25 Aniversario
R.·. L.·. Obreros de Hiram, nº
29
Or.·. de Sevilla, 27 de Marzo de 6010
(V.·. L.·.)
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